20 julio 2006

Pornografía infantil ("¿LEGAL?") en Japón

Cada vez nos sorprenden más nuestros lejanos (y a la vez tan cercanos a nosotros) vecinos del país del Sol Naciente. Mientras que la cruzada contra la pornografía infantil batalla en una guerra sin cuartel (y sin fin) por el llamado "Mundo Occidental" nos enteramos (en mi caso, gracias al blog http://javimoya.com/blog/) de que en Japón es una práctica aceptada y bastante enraizada en la cultura nipona eso de ver a niñas que, aunque no desnudas, posan de las más eróticas e insinuantes formas. Ya sea vestidas de colegialas, con disfraz de Halloween o en minúsculos bikinis, estas niñas (cuyas edades rondan entre los 9 y 12 años) son el objetos de personas que se masturban mirándolas cuando, lo más probable, sus hijas (o nietas) tengan la misma edad que esos oscuros objetos de deseo que son para ellos estas femme-enfants (con toda la parafernalia dedicada a ellas, que nuestros amigos de ojos rasgados llaman rorikon). Y si no me creen echen un vistazo a allgunas de las modelos (o idol-junior, como ellos las llaman) más famosas de Japón:
Saaya Irie, Mao Kobayashi, Shihono Ryou, Azusa Hibino, Nozomi Kurahashi son chicas que desde la tierna edad de los 9 años cantan, salen en anuncios y posan para revistas de moda... o para libros y DVD's de fotografías de niñas "vestidas" que se venden en (¿adivinan?) sexshops y tiendas de pornografía.
Para nosotros sería basicamente como si vendiéramos libros de fotografías de la niña que anunciaba Catalana Occidente (la de "todo, todo y todo...") y se compraran para que uno se haga sus cosas en el baño su casa. Y lo mejor de todo es que estas niñas ganan su buena pasta.
Leyendo el libro de Román Gubern, Máscaras de la ficción, podríamos encontrar el origen de estas orientales prácticas en el uso que se les daba en Yoshiwara (antiguo barrio-prostíbulo de Tokyo cuando aún se llamaba Edo y donde había protitutas de todos los tipos imaginables) a las enfants. Se utilizaban tiernas niñas de 5 años para realizar felaciones a los clientes de los prostíbulos.
Haciendo alarde de un poco de etimología libre, diríamos que la ninfolepsia es el gusto por las muchachas jóvenes (o niñas). Si existiera una escalera gradual estaría algo por encima de la pedofilia. El término viene dado, no por la ninfas como cabría esperar, sino por las nínfulas (o "ninfitas" si no nos horroriza tan cacofónica palabra) entes (acaso feéricos) de la mitología griega que no sobrepasaban los 12 años y que sólo podían ser poseídas sexualmente por hombres que las superasen en, al menos, 10 años, aunque lo más común era que fueran varones de más de 30 y 40.
Y luego la censura norteamericana se llevó las manos a la cabeza por la Lolita de Nabokov o la Baby Doll de Kazan